Escribe: Walter Acuña Montalvo.
La venta ambulatoria se incrementó en Lima. Las cuadras cinco y seis de la avenida Alfonso Ugarte están invadidas por comerciantes que ofrecen gran variedad de productos, donde sobresale la venta de alimentos. Algunos cuentan con el permiso de la Municipalidad de Lima, pero en su mayoría son informales.
Ofrecen chanfainita con tallarín, papa con huevo, frutas en rodaja. Los comerciantes se ubican en lugares transitados. En otros casos trasladan sus carretillas por diferentes calles de la capital, a ellos se les llama “piratas”, pues no cuentan con ninguna autorización municipal y son los que tienen que escapar de serenazgo por el temor a que se lleven su mercadería.
Por otro lado, están los vendedores ambulantes que cuentan con permiso y pertenecen a una asociación de trabajadores como Renacer y Carritos peruanos. Ellos usan uniforme y en sus carretillas figura el logo de la municipalidad. Además recibieron charlas y poseen su carné de sanidad.
“De esta manera se trabaja más seguro y no tienes miedo a que venga serenazgo a botarte. Además, estamos comprometidos a dejar el lugar limpio. Pero lo que sí malogra el negocio son los vendedores piratas”, indica María Ramos, una vendedora de desayunos.
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