jueves, 16 de junio de 2011

El debate está en la calle


El debate está en la calle. Y a pesar de que la mayoría de personas son simpatizantes de Ollanta aparece, por ahí, más  de un partidario de Keiko, pero después de algunos minutos se retiran vociferando “chavista”, “terrorista”, ya que ni bien empiezan a defender a Fujimori y a Keikolos humalistaslos rodean. No falta un “lárgate”o un “fuera fujimorista”.
A pocas horas de la llegada del candidato nacionalista, personas en grupos de 15 o 20,  exponen sus ideas alrededor de la Plaza San Martín. Todos parecen tener la razón. Un varón de aproximadamente 40 años reúne alrededor suyo a gran cantidad de personas que lo escuchan con atención. Si no fuese por sus frases tan bien estructuradas  y sus temas tan bien sustentados, al menos eso creo, pensaría que es uno de esos tantos cómicos ambulantes que existieron hace algunos años, por su gran parecido físico con ellos: delgados, de pómulos muy sobresalientes y el pelo lacio casi sin peinar. Habla de la política neoliberal, del sistema político de Alan y de la derecha. Lo curioso; no ha mencionado  a Ollanta, para nada. Y me pregunto, ¿Si así de imparciales fuesen los medios de comunicación?. De pronto, ya casi finalizando su larga exposición, saca de su mochila unas hojas engrampadas, algunas hasta anilladas. Me acerco a ver de qué se trata. Hay de todo. Plan de gobierno de Ollanta Humala, el pasado fujimorista desde el 90 hasta la actualidad, otras ediciones dicen ser especiales: Barrios Altos y La Cantuta; medios comprados y aparece, grande, la foto de Bayly. Mientras leo las portadas pasa por mi mente la idea de que a estas alturas, a pocos días de las elecciones, todos toman partido por alguien.
Es viernes 27 de mayo, exactamente 7:30 de la noche y así está la Plaza San Martín. Unos llegan, otros se van. Algunos están de paso. Por ahí un mago pero que dice no ser mago; sin embargo logra realizar cosas increíbles. Dos o tres vendedores ambulantes de chifa hacen de la suya. Y decenas de carteles que más que mostrar el apoyo a Humala, muestran el repudio al fujimorismo. La frase: el fujimonte “cinismo”, arranca a más de uno una sonrisa. El escenario del evento “Concierto por la gran transformación” parece estar lista para recibir a los cantantes. Si no fuese por los comerciales y el color rojo humalista que se proyecta en las enormes pantallas situadas al lado del escenario, pensaría que hoy vuelve a presentarse en Lima, pero esta vez en la Plaza San Martín, el mítico Pool McCartney, sobre todo por el gran despliegue técnico y la gran cantidad de personas que han llegado a la Plaza.
Mientras hace su ingreso un grupo de bailarines de saya acompañado por dos bandas de músico y un grupo de Zikuris, comienza el concierto nacionalista. Los cajoneros del Perú muestran sus destrezas con las manos. De rato en rato el público arenga y muestra su rechazo a Keiko.  La euforia crece cuando hace su presencia Manuelcha Prado, entre cantos en quechua y castellano, acompañado solo por una guitarra, hace brotar a más sus recuerdos de su vida en la sierra, en provincia. En fin, todo un verdadero peruano fiel a sus costumbres, que por su físico se parece al San Pedro cristiano y que tiene la convicción de no abrir las puertas a Keiko, ni dejarle  tocar el cielo con las manos.
Y de pronto, casi sin previo aviso, sube al escenario el líder nacionalista exactamente 9: 15 de la noche. La gente grita, arenga; la banda toca; los artistas bailan, otros cantan al lado de Ollanta Humala, su esposa Nadine Heredia y sus dos pequeñas hijas. El escenario se llena de partidarios y periodistas tan rápido como la aparición de la familia Humala Heredia. Él, como siempre, con la camisa celeste que siempre lleva puesto y ella vestida con jean y chompa como la gran mayoría de mujeres limeñas. Las niñas de igual forma. Una familia típica de la capital.
No logro ver con claridad, así que a empujones trato de avanzar para tener de cerca y captar las expresiones del candidato. La gente maravillada con Ollanta no siente ni empujones, ni nada. En estos casos compruebo que el periodista no solo debe tener fuerza de voluntad, sino también fuerza física.
Toda una fiesta del pueblo. Ni bien acaba de pronunciar la frase “Esta noche es mágica” la gente explota en arengas y gritos. Y ahí va de nuevo: “Los jóvenes son la esperanza del Perú”, en alusión a la multitudinaria presencia. La frase ¿Democracia o dictadura? Enciende, una vez más, al público ollantista que esperó largas horas para ver a su líder. Otro bailecito más de la familia Humala al ritmo de una canción poco conocida, pero con letras más que sugerentes. La fiesta roja y blanca, ahora, no representa a la bandera, sino a los colores símbolo de la campaña de Gana Perú.
Toda frase del comandante parece dirigida a ese público que hoy no está aquí. Aunque, por ahí, camuflado, pueden estar varios de ellos o hasta incluso fujimoristas, ya que más de uno permanece casi estático; no gritan, no hablan y solo observan. Bueno, total aún están indecisos, y no tendrían por qué demostrar algo que no sienten.
No hace ni media hora que Ollanta llegó y ya tiene que retirarse. Los periodistas son los primeros en darle la despedida sin antes obtener la información que necesitan para levantar su nota, mañana. Unos para encontrar con qué atacarlo y otros para ver con qué frase mostrarle su apoyo. Se va Ollanta y con ellos casi todos los periodistas; total esto sin Humala no da rating.
Pero el concierto continúa y se quedan los humalistas y con ellos los indecisos.  Hasta el General San Martín parece no decidirse; y aunque no le da la espalda al escenario en el que estaba Humala, tampoco le da la cara. Prefiere seguir mirando al jirón Tacna como si quisiera emprender la huida cansado por los mítines, marchas y protestas del que siempre es testigo. El libertador se siente ahora prisionero de la política peruana, aunque ya no intervenga desde casi 200 años. (Freddy Melo Pomacaja)



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